Cómo hacer una propuesta comercial que un cliente entienda
Una propuesta de quince páginas no se lee: se hojea, se manda a un cajón y no genera respuesta. Esto es una estructura corta que va directa a lo que un cliente pequeño necesita decidir, sin relleno.
Cuánto debería ocupar
Para un proyecto pequeño o mediano, una o dos páginas bastan. Si necesitas más de tres para explicarlo, probablemente estás incluyendo información que pertenece a una reunión, no a un documento que alguien lee solo, sin ti delante para aclarar dudas.
Las cinco partes que sí hacen falta
1. El problema, en sus palabras
Antes de hablar de la solución, resume el problema tal y como lo entiende el cliente. Si lo lee y piensa «sí, exacto, eso es lo que me pasa», ya tienes su atención para el resto del documento.
2. Qué vas a hacer
Concreto y en lenguaje llano. «Rediseño de la web con nuevo formulario de contacto y ficha de Google optimizada» se entiende; «estrategia integral de transformación digital» no dice nada.
3. Qué recibe exactamente
Una lista corta de entregables: número de páginas, si incluye textos o los pone el cliente, cuántas rondas de cambios. Es lo que evita discusiones después, cuando el cliente pide algo que no estaba incluido.
4. Precio y plazo
Un número, no un rango amplio. Si necesitas dar un rango, que sea estrecho: un rango de 1.000 € a 4.000 € genera más dudas que confianza.
5. El siguiente paso
Qué tiene que hacer el cliente para empezar: firmar, pagar una señal, confirmar por correo. Si no lo dices explícitamente, muchas propuestas buenas se quedan sin respuesta simplemente porque el cliente no sabe qué acción sigue.
Lo que sobra casi siempre
- La historia de tu empresa. Al cliente le importa su problema, no cuándo fundaste el estudio.
- Listas largas de tecnologías. «Usamos HTML5, CSS3, JavaScript...» no significa nada para quien no es técnico.
- Portafolio genérico. Dos o tres ejemplos relevantes para su sector valen más que veinte de sectores distintos.
Un detalle que cambia la percepción: personalizarla de verdad
Reutilizar la misma plantilla está bien, pero el primer párrafo tiene que hablar de ese negocio en concreto, con algo que hayas visto en su web o en su ficha de Google. Es la misma lógica que en un correo en frío: la especificidad demuestra que has mirado su caso.
Cómo hacer el seguimiento
Si no hay respuesta en cuatro o cinco días, un mensaje corto preguntando si hay dudas sobre algún punto concreto de la propuesta funciona mejor que un genérico «¿qué tal, lo has visto?». Da pie a una respuesta específica en vez de un silencio incómodo.
Empieza la propuesta con un dato, no con una plantilla en blanco
El informe de Prospecta resume en una página lo que le falta a la web de una empresa: es un punto de partida ya escrito para el primer párrafo de tu propuesta.
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